Colapso judicial

Cuando desde las distintas administraciones y medios de comunicación se habla del Colapso de la Justicia conviene matizar que se están refiriendo al colapso de los Tribunales de Justicia, no de los Despachos de Abogados. Es necesario matizar y concretar el término “colapso judicial” como premisa básica para entender y situar debidamente el problema pues de lo contrario corremos el riesgo de dar soluciones ineficaces que, mucho me temo, es lo que está ocurriendo.


Raul Monroy . Abogado. Miembro de La Hermandad Jurídica

El colapso judicial se refiere a las decenas de miles de demandas, querellas y denuncias pendientes de tramitarse, las decenas de miles de sentencias y autos pendientes de dictarse, de oficios por remitirse, citaciones de partes y testigos, recursos, etc. El colapso no es otro que el “atasco” que existe en las oficinas judiciales que se muestran incapaces de dar salida al torrente de “casos” pendientes y su debida tramitación. No me refiero a la paralización de dos meses y medio por COVID 19 que, sin duda, supone un importante agravamiento, pero éste es solo la punta del iceberg, mucho mayor es el colapso acumulado PRE-Covid 19. Es decir, se trata, en exclusiva, de “desatascar” la enorme masa adherida a las “tuberías” de las oficinas judiciales que impide que la administracion de justicia fluya con normalidad. Por consiguiente, la parte del terreno de juego que esta anegada y donde es muy difícil “jugar” es el campo de la oficina judicial, no el de los Despachos de Abogados.


Si pretendemos dar soluciones eficaces, las mismas deben centrarse y tener como principal destinatario la oficina judicial. Después de muchos años llevando la toga por todos los Juzgados y de infinidad de visitas a sus oficinas para interesarme por los asuntos de mis clientes (como el resto de los Iltres. Letrados de la Hermandad Jurídica) puedo decir sin temor a equivocarme que la oficina judicial tiene un problema estructural del que destaco solo tres ámbitos fundamentales (hay más): (i) falta de funcionarios en todos sus niveles, fundamentalmente jueces que deberían estar más especializados por materias (no digo nada nuevo); (ii) ausencia de medios tecnológicos (nada nuevo) pero, sobre todo, (iii) el reloj de la administracion de justicia está muy alejado del reloj de la sociedad, del reloj de los procedimientos, del reloj de los administrados. Por el contrario, el reloj de los letrados sí funciona, quizás porque no hay más remedio, pues en caso contrario sufre importantes consecuencias, caducidad de plazos para interposición de recursos o evacuar oficios, prescripción de acciones, si no acudimos a nuestra hora a juicio se nos tiene por desistidos…., ¡no ocurre lo mismo en la Administracion de Justicia!.


Este es el problema, la Administracion de Justicia nunca sufre las consecuencias de sus actos. ¿Por qué va a tomar medidas si nunca le pasa nada?. El colapso lo sufren los administrados, cruel paradoja, el que crea el colapso no lo sufre, lo padecen los ciudadanos. Si la administración de justicia es incapaz de sincronizar su reloj al ritmo de la sociedad, el colapso está servido. Si no padece las consecuencias de sus actos, no se cansen, ¡ninguna solución será eficaz!.


Una de las soluciones “estrella” para paliar el agravamiento del colapso de Tribunales por COVID 19 es hacer hábil del 11 al 31 de agosto 2020 (RDL 16/2020). Es decir, los funcionarios de Justicia, como es lógico, tomaran sus vacaciones (y me parece muy bien) por lo que en la práctica nos encontramos con Juzgados funcionando al 30 ó 40% en el mejor de los casos. La consecuencia es evidente, estos funcionarios no solo no podrán sacar adelante el agravamiento del colapso por COVID 19 sino que ni siquiera podrán sacar adelante el papel que los letrados vamos a meter en el Juzgado del 11 al 31 de agosto. Por consiguiente, la medida “estrella” habrá servido para colapsar más y no para paliar parte del atasco generado por los meses de Estado de Alarma.


Si lo que se pretende es la celebración de juicios en esas fechas resulta evidente que los que dan las soluciones no han pisado nunca un Juzgado, les aconsejo que cambien el coche oficial por un paseo por los pasillos de cualquier Juzgado de España. Solo bajando a la tierra puedes tomar el pulso de los “terrícolas”. Me atrevo a aventurar que de cada 10 señalamientos, 9 se suspenderán de tal suerte que el funcionario se pasará el día remitiendo notificaciones de suspensión y nuevo señalamiento a partes, testigos, peritos. Es decir, dedicará toda la mañana a deshacer lo que era evidente que es un despropósito y no podrá dedicar tiempo para paliar el colapso agravado por COVID 19.


Por supuesto, que existen medidas para atenuar el colapso de Tribunales y adaptar su reloj al del resto de los mortales pero una cosa está clara, los que causan el problema no son los más indicados para dar las soluciones.

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