Reflexiones de un abogado en tiempos difíciles

Por Javier Bezanilla. Abogado. Miembro de la Hermandad Jurídica.


Es un hecho que la Justicia no funciona, desde que inicié mis estudios, y aún más desde que ejerzo mi profesión, y la pandemia del COVID 19 –no se engañen- no ha colapsado la Justicia, sólo le ha dado la “puntilla”.


En Justicia siempre hemos ido de mal en peor, y la situación actual ha dejado al aire las vergüenzas de un sistema mal tratado, mal gestionado, y que no genera ningún interés mediático.

La crítica al sistema judicial es fácil, y a los que lo componen, también, pero yo, como Abogado, no me siento interpelado cuando se critica al sistema en general, y a los operadores jurídicos en particular.

Nuestro trabajo, y las horas que dedicamos a los asuntos que se nos encomiendan justifican nuestra profesionalidad, y si los demás hicieran la mitad de lo que hacen los Abogados, otro gallo cantaría.

Cuando en el Foro de “La Hermandad Jurídica”, al que pertenezco –compuesto por más de 150 Compañeros- se dan los buenos días, a primerísima hora de la mañana, muchos están a punto de salir hacia sus despachos, o ya camino de ellos, o de sus señalamientos para llegar a la hora, pero otros muchos ni siquiera piensan en iniciar su jornada.

Cuando los Abogados llegamos a los Juzgados, llevamos ya algunas horas de despacho, y cuando nos vamos aún nos quedan otras muchas.

Sin embargo no es extraño que los señalamientos no empiecen a su hora –y no por retraso acumulado de los anteriores, sino porque, ya el primero de la mañana no comienza en hora-. Y, mientras el Abogado espera pacientemente, con riesgo de que la hora de un segundo señalamiento del día se le eche encima, no es extraño ver salir y entrar a otros operadores jurídicos a su café matinal –ese que muchos Abogados no se toman casi ningún día-.

Tampoco extraña a nadie que llegada la hora de celebración del acto de juicio, se descubran citaciones negativas de testigos, oficios no cumplimentados,… que impiden la celebración del acto –o que sólo pueda celebrarse parcialmente-. No pasa nada si el Abogado tiene que darse otro paseo, y pasar por otra espera, para celebrar el acto de juicio. A fin de cuentas sólo es un Abogado.

Es común que en esos casos, se haya intentado advertir al Juzgado de la imposibilidad de celebrar el señalamiento, al faltar pruebas o citaciones, pero no pasa nada “mañana lo dicen en Sala y si se suspende se hará allí”, como el que tiene que ir al Juzgado es el Abogado…. ( ahora se pretende que estas cuestiones para evitar desplazamientos a la Oficinas Judiciales, se solucionen vía telefónica o vía correo electrónico, ya dejo aquí apuntado mi escepticismo).

Pues no, no me siento interpelado como Abogado, en ese mal funcionamiento de la Administración de Justicia, cuyas vergüenzas hoy están al aire. Y espero que mis Compañeros tampoco, aunque sean tiempos de derivar responsabilidades a otros.

No os sintáis interpelados cuando critican a los Abogados.

Eso lo hacen los que no saben la suerte que tienen de que haya Abogados que conocen sus procedimientos, a sus Clientes, que dedican tiempo a sus asuntos, y que consideran que son importantes, aunque para la Administración, los Administrados y los Profesionales, sólo seamos una molestia con la que hay que convivir.


Cuando muchos de los operadores jurídicos vuelven a sus casas, el Abogado come rápido, para volver a su despacho a seguir gestionando asuntos, despachando escritos y atendiendo Clientes y, cuando muchos terminan su semana laboral, el Viernes, el Abogado siempre carga con sus expedientes, para hacer un hueco en sus días de descanso para seguir teniendo al día su despacho, y atendidos a los que necesitan sus servicios.


Al Abogado el teléfono siempre le suena, y lo atiende, no lo deja sonar o lo descuelga, para evitar molestias. ¿No recordáis llamadas en domingo, vacaciones, Semana Santa, días de Navidad?


En estos tiempos de pandemia, el Abogado ha seguido trabajando y atendiendo a los despedidos de sus trabajos, a los que tienen bloqueados sus asuntos en los Juzgados, a los que han perdido seres queridos, a los que han tenido problemas en sus negocios o en su vida familiar…. porque la Justicia habrá cerrado –aunque el Ministro de Justicia no lo reconozca- pero los despachos de Abogados no.


Cuando los plazos vuelvan a computar, pocos Abogados tendrán asuntos de término o plazo –salvo circunstancia extraordinaria- sin cumplimentar, porque llevan todo este tiempo trabajando… ¿ podrá decir los mismo la Administración de Justicia?

Pues no, no me siento interpelado en este caos.

Ahora la solución es que “trabajemos” en Agosto ( ya les adelanto que no se trabajará, nos mantendrán “intranquilos”, en nuestros días con la familia, y con "lexnet" como un miembro más de ella), pues ahí tendremos que estar pero ¿ estarán los demás operadores jurídicos?

Por eso a nosotros los Abogados, nos justifica sobradamente nuestro trabajo, nuestro tiempo –incluido el que quitamos a nuestras familias, a nuestro ocio, y a nuestras vacaciones y festivos- y no nos debemos sentir interpelados cuando se habla del caos de la Justicia.


Y ya les adelanto que, de estas reflexiones sólo se puede concluir que nunca se solucionará el caos, o colapso, de la Justicia, porque la diferencia de horas de trabajo invertidas, dedicación, interés y renuncias con las que conviven los Abogados, ya lleva mucha ventaja –de años- a la Administración de Justicia y, tras estos dos meses –y lo que venga- sólo se habrá incrementado la brecha. Y, si al final en el mes de Agosto tenemos que trabajar, no se solucionará nada, sino que se agravará el problema, porque volverán a estar en sus puesto, los de siempre.


En fin, no me siento, y no debéis sentiros interpelados, porque los Abogados no somos la causa de este caos, retraso y colapso, a menos que interponer esas molestas demandas, contestar en plazo escritos, y atender los requerimientos judiciales, sean la causa. Por eso, será mejor que busquen en otro lado.


Es hora de dignificar la profesión y que, aquéllos que han sido, y son los responsables de la situación, respondan ante la ciudadanía, y que se sepa la realidad, y es que los Juzgados han cerrado, sí, pero los Abogados no.


Nuestros despachos han estado, y están abiertos, si nos llaman nos encontrarán y sí, querido Administrado, su demanda está presentada, no ahora, hace meses, así que pregunte a quién corresponda dónde está, y cuándo se ocuparán de ella.


También estamos esperando que nos digan cuando se reiniciarán los juicios, para poder tenerle informado, y con qué plataforma haremos las videoconferencias, como se llevará a cabo la debida defensa de los intereses de los administrados, como se asegurará la salud y presencia en sala –si llega el caso- de testigos, partes, peritos, profesionales…. Porque en las noticias se habla de la seguridad de los miembros del CGPJ, de la Fiscalía,…. pero ya pueden tener por seguro que el que acudirá a las vistas con sus medios, su mascarilla o equipo de protección, y sin pruebas de COVID, y que sean las condiciones que sean, allí estará, será el Abogado.


Así que no, no me siento interpelado en este caos y futuro colapso, porque yo he cumplido y cumplo con mi parte, así que responda quién proceda, y quién no cumpla con la suya.

marcapagina1.jpg